Niña Pequeña

Puella, -ae: niña.
Parvus, -a, -um: pequeño, pequeña.
Parva Puella: Niña Pequeña.

Existen muchas personas en el mundo. Y puedo decir sin lugar a dudas que Bú se excluye de la mayoría por ser única, al igual que mis Ángeles Custodios, la Vendedora de Felicidad, Chica Nutella, Mi Primera Dama, la Chica de la Coleta Despeinada, el Pequeño León Herido o cualquier otra persona que esté escrita en mi mente.
Es única por su manera de ser.
Es única por ser ella.
Es única, simplemente, por estar a mi lado y ser diferente a la vez.

En su interior vive la pequeña niña de Mounstruos S.A: Boo (Bú). De ahí su nombre. Aunque la historia de su origen es diferente, me gusta más pensar que en su corazón está esa niña pequeña. Lo mejor de este encuentro es que Bú y el Principito se conocen, y eso sin mencionar a Peter Pan, el cual está muy contento de encontrar otro Niño Perdido.
Como ella es una niña pequeña, no tiene ideas muy largas. No obstante, es una de las personas que encontrarás en el mundo que no tiene reparo en besarte o abrazarte sin ningún motivo. Es imposible enfadarse con ella porque nunca hace nada malo, y confío en que no lo hará nunca, además de que lo único que reparte a mansalva es amor, cariño y ternura. Del mismo modo, es muy difícil para ella enfadarse con la gente, y, si es necesario, prefiere llorar.

Ella prefiere llorar
a recortar su corazón por esa persona.

Es tan buena, pero tan buena con la gente, que se tiene el paraíso ganado. No juzga a otra persona sin haberla conocido antes, cosa que nos cuesta a muchos de nosotros a pesar de intentar no hacerlo. Al fin y al cabo, es una niña.

Y los niños no juzgan
porque ven el mundo con ojos infantiles.

Bú es muy modesta, y prefiere que estés tú antes que ella. Siempre se está riendo porque todo le hace gracia, o simplemente porque es (y será) feliz toda la vida. Sonríe muy a menudo, sobretodo cuando está con la gente que quiere y la quiere.
Si escucha algo sobre Disney, la niña de su corazón estalla y en seguida se encoge de felicidad.
Si tú estás feliz, ella también lo estará porque nunca se irá de tu lado, y así no tendrás que estar solo.
Cuando una persona está triste, ella misma se encarga de entrar a su corazón y volver a poner en marcha los engranajes que fallan, barrer los cristales del corazón roto y recoger sus lágrimas.


Mi niña pequeña 
da unos abrazos tan grandes
que no caben en este lugar.

Y haría falta mucho espacio para guardar todo el amor que te puede transmitir.

Sus ojos marrones están colmados de inocencia, y no entiendo cómo mirarlos en el momento correcto puede alegrarte y despejar todas tus preocupaciones. Tal vez sea porque es imposible no empaparte de su felicidad, o porque ver a una niña pequeña feliz te hace feliz a ti también.
En su corazón alberga todas las ilusiones de la gente, y está abierto para todo el mundo. 
Incluso cuando el sol está triste, ella se encarga de hacer feliz a la luna para que no vuelva a ocurrir. 
Habla de sus sueños con las estrellas, y Nunca Jamás la escucha anhelar.

Bú fue una de las personas que hicieron crecer al Principito que hay en mí. Peter Pan llegó más tarde, pero puedo afirmar que ella me hizo ver el mundo más tranquilo y más alegre. Hizo que me diera cuenta de que no es él quien va rápido, sino las personas que nos rodean. Me enseñó que la realidad es cruel si tú quieres que se comporte así contigo, aunque a veces sea irremediable pensarlo.


Si ella dejase de reír
el mundo sería más insulso.

Espero que ese día no llegue, porque entonces será el más triste de todos y dejaremos de reír nosotros también porque una niña habrá perdido su infancia; es decir, algo muy valioso que no regresa. Es como si fuera el motor de la felicidad y la alegría que mueve a la gente a estar a gusto. A amar y respetar.




Está dentro de mis Ángeles Custodios porque supo expulsar el veneno que la Belleza Imperfecta dejó en mí tiempo atrás y porque me enseñó a recoger mis lágrimas y salvar los recuerdos. 
Evita que no convierta las cicatrices en heridas de nuevo y me cuenta historias de soñadores y piratas que caminan por la vida sin darse cuenta de nada.
Que soy capaz de reflejarme en su mirada y bañarme en su mar de gente pequeña. Y os aseguro que al Principito le encanta; y a Peter Pan, que no quiere crecer, más aún. 
Me asegura que allí dentro hay un incendio y así no hundirme en el desastre y saltar por los aires. 


Porque yo no sé volar
si no es con ella.

O con polvos de hada.
Como si hubiera nacido para ello, recoge las penas del mundo y lo transforma en algo brillante y que merece ser admirado. A eso lo llamo polvo de hada, el cual después te ofrece para que te sientas tan bien como ella y siempre estés así. Porque Bú quiere que sea así y que todas las personas estén felices. 


Sería imposible perderme
en la oscuridad contigo.

Por favor, no te vayas nunca. No crezcas jamás.
Sigue siendo la niña de mis ojos.


Te quiero, mi niña pequeña.


-Principito.

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