Morir en el intento (de amar)
¿De qué sirve amar a una persona sabiendo que está destrozando tu corazón? Sabiendo que, sin darse cuenta, está golpeándolo constantemente...
No te culpo, pececito, pues es problema de la mecánica de mi corazón, que se atreve a amar sin antes haber observado los kilómetros de caída que pueden destrozarlo. Nunca escucha a la cabeza, pero ¿desde cuándo están ambos de acuerdo? Creo que eso nunca ha pasado.
Una vez, el Chico de las Estrellas dijo: si quien bien te quiere te hará llorar, creo que prefiero cuidarme solo.
Y es que me pregunto por qué amar, algo tan fantástico como él mismo, duele tanto a veces.
Me agarré a una cuerda que cada vez se anuda más alrededor de mi mano y tira, tira muy fuerte. Me quema la piel y hace que arda por dentro, pero no de deseo: sino de dolor. Cuando ya no queda nada, empieza a brotar sangre, pero la cuerda sigue apretando con más intensidad y yo me empeño en seguir quieto sin hacer nada, sin soltarme de aquello que me hiere. Solo por temor a perderlo para siempre.
-¡Suéltate! ¡Te harás daño! -ordenaba la cabeza a mi corazón.
-No puedo. No quiero. Tengo miedo -respondía.
En pocos momentos, tan breves como el mismo día, la cuerda solo se afloja un poquito y yo aprovecho para respirar, y todavía sigo sin rendirme.
Sigo pensando que prefiero atravesar gateando un laberinto de alambres solo para conseguir estar a tu lado, pero ¿estarás allí cuando logre salir? Eso ya no lo sé... Entonces todo habrá sido en vano.
Lucho por soportar las heridas que cortan como cuchillas mi corazón con tal de estar contigo por fin. Pero es que esta lucha no cesa, y cada vez me siento más débil para continuarla. Que sigo levantándome después de cada golpe para estar un poco más cerca de ti, atento a recibir uno más, y otro, y otro, y otro...
Los corazones más valientes
son aquellos que están rotos
y aún así siguen amando.
Supongo que por eso el Sombrero Seleccionador me colocó en Gryffindor, ¿no? La casa de los valientes... Él sabe que mi corazón no entiende de historias, tampoco de números, y que siempre acaba por romperse; y después de todo, es capaz de volver a amar como la primera vez, o tal vez más. ¿No aprendí de la Vendedora de Felicidad y de Pequeño Corazón que gracias a los errores se consiguen grandes logros?
¿Nunca habéis pensado qué hubiera ocurrido si aquello que tanto os hería no hubiera pasado? ¿Sería el mismo presente? ¿Sería la misma vida que tenemos ahora si no hubiéramos conocido a esa persona que tanto amábamos y que después decidió rompernos?
¿Los mismos? Apuesto a que no... Pero, en caso de equivocarme, pongo la mano en el fuego a que habríamos renunciado con la decisión equivocada a conocer a personas, a formarnos o a pensar de una manera diferente. Siempre hemos tomado decisiones equivocadas, dolorosas, y hemos errado en algunas ocasiones; pero preguntaos cómo sería vuestro presente si no lo hubierais hecho, si al final resultó ser mejor haberse equivocado y haber tomado la decisión equivocada. Y es que gracias a las tragedias, errores que hemos cometido y fallos que hemos sufrido, hemos obtenido algo mucho mejor a cambio que no hubiéramos recibido de no haberlo soportado, de haber tomado otro camino. Y en mi opinión, merece la pena.
Esto es La Teoría de los Puntos, de Steve Jobs. Tal vez hablé de esto en otro momento.
Por ello...
¿Nunca habéis pensado qué hubiera ocurrido si aquello que tanto os hería no hubiera pasado? ¿Sería el mismo presente? ¿Sería la misma vida que tenemos ahora si no hubiéramos conocido a esa persona que tanto amábamos y que después decidió rompernos?
Si hubiéramos tomado otra decisión,
¿qué seríamos ahora?
¿Los mismos? Apuesto a que no... Pero, en caso de equivocarme, pongo la mano en el fuego a que habríamos renunciado con la decisión equivocada a conocer a personas, a formarnos o a pensar de una manera diferente. Siempre hemos tomado decisiones equivocadas, dolorosas, y hemos errado en algunas ocasiones; pero preguntaos cómo sería vuestro presente si no lo hubierais hecho, si al final resultó ser mejor haberse equivocado y haber tomado la decisión equivocada. Y es que gracias a las tragedias, errores que hemos cometido y fallos que hemos sufrido, hemos obtenido algo mucho mejor a cambio que no hubiéramos recibido de no haberlo soportado, de haber tomado otro camino. Y en mi opinión, merece la pena.
Esto es La Teoría de los Puntos, de Steve Jobs. Tal vez hablé de esto en otro momento.
Por ello...
No quiero escuchar que no lo intenté. Que no esperé el tiempo suficiente. Que no luché por estar contigo, a contracorriente de todo lo que pudieron decirme (que no es poco). Que no lloré por ti en cada solitaria noche, pero sí que me hacías feliz sabiendo que estabas al otro lado. Que no he soportado mucho, o que todo es culpa mía. Que no te he defendido con uñas y dientes de quienes querían perseguirte...
Prometo que lo estoy intentando, más que otras veces, y que sigo soportando los llantos que provocan esta infinita espera y las heridas que no terminan de curarse. Aún agarro la cuerda que me ata a ti y me aprieta, pero no sé cuánto tiempo más podré aguantar con este dolor...
Solo espero que pase. Que pase rápido y recibir mi recompensa. Yo solo te quiero a ti. Quiero tu amor. ¿Tan difícil es?
Lo único en lo que pienso, aquello que hace a mi corazón seguir luchando, es en cada segundo que he podido estar junto a ti.
Así que creo que ha llegado la hora. El momento de echar el vuelo...
He olvidado lo más importante. He renunciado a aquello que prometí cuando decidí amarte.
Así que creo que ha llegado la hora. El momento de echar el vuelo...
He olvidado lo más importante. He renunciado a aquello que prometí cuando decidí amarte.
Yo mismo.
Se suponía que esto no iba a herirme. Se suponía que yo estaba por encima de cualquier dolor y que no merecía nada de esto. Se suponía que primero iba yo... ¿Y qué es lo que estoy haciendo...? Volcar todo mi amor propio en ti, olvidarme de mí. Sangrar con la cuerda mientras tú estás tirando. ¿Dónde quedo yo en todo esto? ¿Qué hay de mí? ... ¿Acaso sufres lo mismo que yo?
No lo creo... Y si solo voy a llorar yo..., si solo voy a sangrar yo..., creo que prefiero renunciar a esto y sanarme las heridas. Volver a valorarme, darme cuenta de quién soy en realidad, de cuál es mi sentido en la vida, de todo lo que valgo y estar con quien me aprecie de verdad.
Así que me libro de la cuerda
que me ata a ti y
tanto me hiere.
Y es que a veces duele menos soltarse
que seguir agarrado.
Pero no te confundas: no me voy a ir. Seguiré estando en pie, aunque lamiéndome las cicatrices. Tan solo me he deshecho de la única parte que me ataba a ti y me hería. De esa cuerda que me hacía sangrar por amarte. ¿De qué me sirve ese dolor si no recibo lo que yo quiero? No, prefiero soltarme...
Así, podré estar contigo sin necesidad de sufrir, sin olvidarme de quién soy: el Principito.
¿Estar contigo? Sí, es lo que deseaba, pero de esta manera no será como yo quería. Pero ¿sabes qué? Prefiero que sea así. Sabiendo lo que soy y amando a alguien que sé que me devolverá el mismo amor: yo.
Me he soltado de la cuerda que me ataba a ti con el corazón. Ahora ya no me aprieta nada. Tan solo estoy contigo sin necesidad de sufrir. Sin necesidad de amarte, porque ahora tengo un nuevo amor... ya sabes quién.
Ahora viene el final. Como todo cuento, novela e historia, hay algo de lo que aprender, y con esto he aprendido a ser libre.
Ser libre de preocupaciones.
Ser libre de tragedias.
Ser libre de llantos.
Ser libre del amor.
Ser libre del insomnio.
Ser mi propio esclavo. Ser yo mismo mi propio dueño.
Sin embargo..., no cabe duda de que esto ha sido una gran aventura. Jamás había vivido algo así, y ha sido emocionante pensar durante un instante todo por lo que he pasado. Estar al borde de la muerte con cada una de mis decisiones. Y ¿quién sabe lo que vendrá después gracias a esto? ¿Qué me deparará La Teoría de Puntos...? ¿Qué conoceré tras esta historia y qué errores volveré a cometer?
No me importa.
Porque yo soy dueño de mi destino.
No hay nada escrito porque yo soy el autor.
Si he de morir, prefiero que sea amando, porque así sabré con cada segundo que pase lo que es el amor. Tendré más valor para querer a una persona, pero también seré más frágil.
Si he de morir,
-Principito.
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