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Todas Las Estrellas

Es solo otra noche,  y estoy mirando fijamente a la Luna;  entonces, veo una estrella fugaz y pienso en ti.  Canté una nana junto a la orilla  y sabía que, si tú estuvieras, te cantaría a ti.  Tú estás en la otra orilla, mientras  el horizonte se divide en dos.  Yo estoy a kilómetros de verte.  Puedo ver las estrellas desde América. Me pregunto...  ¿tú también las ves? Así que abre los ojos y mira  la forma en que nuestros horizontes se encuentran,  y todas las luces te conducirán  hacia la noche conmigo.  Y sé que estos cielos se abrirán,  pero nuestros dos corazones creen que todas estas estrellas nos guiarán a casa. Puedo oír tu corazón en el ritmo de la radio;  están poniendo Chasing Cars  y pensé en nosotros, de vuelta en el momento  en que tú estabas tumbado junto a mí,  yo te miré y me enamoré.  Así que tomé tu mano por las  calles iluminadas que c...

Hablar con las estrellas

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Loquere : hablar. Cum : con. Stella, -ae : estrella. Cum stellae loquere : hablar con las estrellas. Con el paso del tiempo, uno aprende que en algún momento de su vida se encontrará solo, incluso si no lo está, y necesitará de alguien para llorar. ¿Y quién es, entonces, si no habrá nadie? La respuesta es sencilla: quienes siempre han estado y estarán contigo; qué contrariedad, ¿no es así? Un día, El Chico de las Estrellas me enseñó a soplar a la Luna. Soplarle tus más ansiados deseos en la Noche de San Juan, o cuando tú quieras. En mitad de la noche, cuando está en su máximo esplendor... Así, yo descubrí a dos personas muy especiales que me acompañaron desde entonces, sin haberme dado cuenta de que las había conocido mucho antes de soplar por primera vez a la Luna: el Principito y Peter Pan. Ellos llevaban viviendo en mi ser cuando ni si quiera sabía de ellos; vivían como ideales, como metas, como formas de vivir y maneras de afrontar el camino de baldosas amarillas, ta...

Tú Mismo

Es viernes con 54 horas por delante,  donde tú y solo tú eliges tu propio camino.  Tú eliges tu reino y este es tu dominio,  donde solo hay que ser fiel a un rey: tú mismo, bienvenido...  Desde que tengo uso de razón  no quise ser del montón. Tampoco parecer mejor ni peor;  menos el profesor. Sólo diferente de todo lo establecido,   De la moda en boga,  de vivir siempre bebido. Sabía pasármelo bien sin nada en el bolsillo,  sin salir el finde y resumirlo en pedos.  ¿Presumir del ciego y ser así de simple?  Soy de la escuela de los niños  que supieron divertirse con menos; sin miedo... a lo que pudieran decirme. Yo me sentía enorme,  no pudieron herirme.  Nunca fui como ellos,  siempre seguí firme. Y no quise rebajarme para entrar  en su gremio por cualquier medio. Oh, sí, puedo decir alto y claro: que nunca me forcé a hacer nada  para ser aceptado....

Amor propio

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Una de las cosas que aprendí a lo largo de estos últimos años ha sido quererme a mí mismo por puro placer. Hasta entonces lo había hecho porque pensé que era lo correcto, pero al final logré que estar a gusto conmigo mismo se convirtiera en una rutina, un sendero moral para perfeccionar mi actitud, mi personalidad, para que naciera el Principito y para ser yo mismo. He aquí las dos personas que colaboraron a ello: la Vendedora de Felicidad y la Chica de la Risa Eterna. La primera de ellas, tal vez la más poderosa de mis Ángeles Custodios, es una gran artesana. Y además, única en el mundo, porque solo ella sabe fabricar pura felicidad entre sus manos, incluso cuando el día se ha declarado en huelga de brillar. Posee unos ojos verdes preciosos, a menudo confundidos con marrones, y una cara hermosa, de una niña que se ha negado a crecer, guapa en todos sus ángulos. Como si se tratara de magia, ella tiene un poder tan curativo que obliga al arcoiris a brillar cuando todavía no es e...

Quiero Morirme En Ti

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Cuando él se fue,  le anidaron las despedidas. Su alma se murió  y ahora solo queda la herida.  "Nunca te podre olvidar" ,   susurró al despedirse de él,  No te olvidaré…  Y una lágrima se ahorcó,  harta de tanto llorar.  Quiero morirme en ti,  sobre tu pecho, abrázame.  Él gritó:  "quiero vivir en ti.  No me olvides, cuídate".  Y él murió.  Ahora es estrella fugaz.  Desde que se fue,  la luna se ha deshecho en un charco,  en lágrimas que ayer  eran mares: agua de ti.  Nada ya será igual,  se despeñan mis días sin ti.  Ya no puedo mas…  Cuando muere una flor,  se marchita de pena un jardín.  Quiero morirme en ti  sobre tu pecho, abrázame,  Él gritó:  "quiero vivir en ti.  No me olvides, cuídate".  Y él murió…  Quiero ser la brisa  que despeine penas de ti,  quiero ser la lluvia  que borre ...

Ángeles Custodios

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Angelus, -i : ángel. Ianitor, ianitoris : custodio. Ianitores Angeli : Ángeles Custodios. En estos días grises de tormenta, cuando me cuesta bailar bajo la lluvia, solo mis Ángeles Custodios han sabido recordarme por qué el Principito se acobija en mi corazón. Son los que han recogido las lágrimas en mi lugar y quienes están volviendo a poner en marcha mi corazón. Tal vez ya haya hablado de alguno de ellos, o puede que tenga pensado hacerlo; pero, sin duda, merecen ser mencionados por haberme soportado mientras caía días atrás y hacen que vuelva a verlo todo con la misma claridad que los ojos de un niño.  Son Ángeles porque siempre están a mi alrededor, pendientes de mí. Son Custodios porque están dispuestos a luchar la misma guerra a mi lado y a soportar mis días tristes como auténticos héroes y heroínas.  Ellos son mi mayor tesoro y no podría vivir sin ellos, ya que cada uno es un eslabón de las piezas de mi pecho y los únicos capaces de repararlo si falla o...

Mentiras De Jarabe

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Juegas otra vez como un crío y me haces ver que esto que hay entre tu y yo  no hace uso de razón. ¿Por qué querría apostar hasta el final?  Tiras y aflojas, duelen hasta matar.  No quiero vino, no quiero rosas  ni a ti te quiero ya  Siento que el corazón del uso me ha dado de sí,  desatado y dilatado de tanto latir por ti.  Que te vaya bien, que te vaya bien, que te vaya bien...  Nada más puedo decir.  Que te he dejado, pero no de quererte;  que te he olvidado, pero no de mi mente,  siempre te tendré presente,  desde la hora del primer beso hasta el día de mi muerte.  Clavas en mi pecho tus palabras  como cristales rotos, y atravesada  me empiezo a preguntar si estaba equivocada,  toqué contigo el cielo y ya no siento nada.  Nunca creí que estarías hasta el final,  pensé que pensabas en abandonar;  no tengo alas, solo tus brazos...